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Arte japonés Ma | Hasegawa Tōhaku | Arte intuitivo n.° 22

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Observa la imagen de esta edición durante unos instantes sin intentar interpretarla. No te preguntes qué representa. Primero, fíjate en lo que no está.

Y luego pregúntate:

¿Cómo sería mi vida si no llenara inmediatamente cada espacio vacío?


El arte japonés es mi

A veces, el primer impulso ante una superficie vacía es llenarla. Con una forma. Con un color. Con un significado. Quizás porque el vacío nos inquieta. Nos hace sentir que falta algo y que nuestro propósito es completarlo. Pero existe otra posibilidad. Consideremos el espacio vacío no como algo que aún no se ha hecho, sino como parte del trabajo.
En la imagen de esta edición, el paisaje ocupa solo una pequeña parte de la superficie. Unas pocas formas oscuras sugieren árboles, tierra y la distancia. El resto permanece prácticamente intacto.

Y sin embargo, ese mismo reposo empieza a funcionar. Se convierte en niebla. Se convierte en aire. Se convierte en distancia. Puede convertirse en cielo o en agua.

La mirada no lo abarca todo. Se le permite continuar por sí sola. Y la obra no termina donde el artista la dejó. Ahí es donde comienza el espectador. Cuando el vacío deja de ser una carencia.

En muchas tradiciones artísticas occidentales, la superficie ha sido durante mucho tiempo un espacio para ser organizado, ocupado y construido. Pero en la pintura china y japonesa, lo que queda sin pintar puede ser tan importante como la forma pintada. Las montañas emergen de la niebla y se desvanecen en ella. Una rama puede existir sin que se muestre el árbol completo. Unas pocas pinceladas de tinta pueden sugerir un paisaje que la mente extiende mucho más allá del papel.

Hasegawa Tohaku

Hasegawa Tōhaku vivió en Japón entre los siglos XVI y XVII y se convirtió en una de las figuras más destacadas de la pintura del periodo Momoyama. Trabajó tanto en el amplio registro decorativo de la época como en la pintura monocromática con tinta, donde la economía de gestos y el espacio vacío adquieren una fuerza especial. En sus obras más austeras, parece que la imagen no busca fijar el mundo, sino capturar el instante en que aparece y desaparece de la percepción.
Un árbol no es solo un árbol. También lo es la niebla que lo oculta. También lo es la distancia que lo separa del siguiente. También lo es el espacio en el que el espectador lo contempla. Quizás por eso estas obras perduran tras siglos de historia.

No nos lo da todo.

Soy el mismo aliento de lo eterno,
vivió durante un tiempo en el hombre.

Mell

AUTOR DEL ARTÍCULO

MELL

Mell es la fundadora de la revista TotUna – Essentia Momentum, un espacio editorial dedicado a la maduración de la conciencia a través de la experiencia directa y la reflexión integradora. Sus escritos no parten de la teoría, sino de experiencias reales: del encuentro con la vida en sus formas más frágiles y reveladoras.

Su interés por tradiciones como el Advaita Vedanta, el gnosticismo, la cábala y la antroposofía no es comparativo, sino un intento de reconocer el mismo hilo conductor divino que une diferentes lenguas. Para Mell, la conciencia creativa no es un concepto, sino una realidad viva, presente en todas las formas de existencia, que él explora, sobre la que escribe y que experimenta. No impone; reconoce. Y al reconocer, abre la puerta que cada lector debe cruzar por sí mismo.

redactor jefe totuna.live

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